La Justicia avala el despido disciplinario por falta de higiene en el trabajo: «El ambiente que genera es horroroso»

La falta de higiene personal ha dejado de ser un tabú jurídico en el ámbito laboral. Justicia y Estatuto de los Trabajadores coinciden en que, cuando un comportamiento reiterado deteriora el clima de trabajo, puede justificar un despido disciplinario. No se trata de una decisión caprichosa ni automática, sino de una respuesta ante un problema que se prolonga en el tiempo y genera conflictos reales entre compañeros.

El debate ha vuelto al primer plano tras conocerse varios casos en los que los tribunales han respaldado a la empresa.

Las empresas, si acreditan, un olor persistente, un aspecto descuidado y quejas continuadas de la plantilla. Tras advertencias previas y sin cambios en la conducta, el caso acabó en los tribunales. «El ambiente era insoportable para el resto de compañeros», un factor clave para encajar el despido dentro de los supuestos legales.

El Estatuto de los Trabajadores no menciona de forma expresa la higiene personal, pero su artículo 54, sí contempla el despido disciplinario por incumplimiento grave y culpable. En ese marco encajan las conductas que alteran la convivencia o el normal desarrollo del trabajo, siempre que exista reiteración, advertencias previas y un perjuicio acreditado para el entorno laboral.

En estos casos, no se juzga una decisión íntima, sino sus consecuencias profesionales.

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